El Priorato

Esta es una mirada a un país pequeño que fue habitado desde antiguo y que ha vivido el devenir de la historia con el firme afán de existir, lejos de aquel mundo donde la vida es acelerada y cambiante.

Una tierra de empinados viñedos, indómitos riscos y adustos roquedos. De escondidas hondonadas y frescos barrancos. De bancales planos como la palma de la mano, riachuelos limpísimos y campos soleados y bien cultivados.

Un mundo de pequeños pueblos al que ninguna plaga o helada, conquista o aguacero, han restado su fuerza. Desde los tiempos en los que se vivió en cuevas, se construyeron ribazos y hormazas. Desde los días en los que se deforestaron sierras y plantaron laderas, se levantaron puentes, ermitas y castillos.

Conoced, pues, a los hombres y mujeres de la comarca del Priorat, que han cultivado el amor a la tierra y la vida en el campo. Y a los recién llegados, quienes se han visto, para siempre, seducidos por la magia de un lugar donde los ángeles suben escaleras y la sangre tiene sabor de vino.